En trading, un crédito de carbono es un activo negociable que representa 1 tonelada de CO₂ reducida o eliminada, y se compra/vende como si fuera una materia prima.
Cómo se usa en trading
- Compras créditos cuando están baratos Los vendes cuando sube el precio
- O los mantienes como inversión
El precio depende de:
- Regulaciones climáticas Oferta y demanda
- Políticas gubernamentales Objetivos de emisiones de empresas
Ejemplo
- Compras 100 créditos a 20 € Inversión: 2.000 €
- El precio sube a 30 € Vendes: 3.000 €
- Ganancia: 1.000 €
Dónde se negocian
El más importante es el mercado europeo de carbono (EU ETS),

donde se negocian los EUA (European Union Allowances) regulados por la Unión Europea.
También hay futuros de carbono en bolsas como:
- Intercontinental Exchange (ICE)
- European Energy Exchange (EEX)
El activo más conocido es:
- EUA Carbon Futures (precio del carbono europeo)
Por qué traders lo operan
- Mucha volatilidad Influenciado por política (movimientos fuertes)
- Tendencia alcista a largo plazo (menos permisos cada año)
- Baja correlación con acciones

Riesgos
- Cambios regulatorios bruscos Intervención gubernamental
- Liquidez menor que petróleo u oro Mercado complejo
Cuál es más lógico.
Para créditos de carbono, lo más lógico suele ser swing trading o largo plazo, no intradía.
1) Intradía (menos lógico)
- Mercado menos líquido que forex o índices
- Movimientos lentos muchas horas
- Spreads más grandes Noticias políticas mueven todo de golpe
Solo tiene sentido si operas noticias regulatorias.
2) Swing trading (lo más lógico para traders)
Mantienes posiciones días o semanas:
- El carbono se mueve por tendencias políticas
- Movimientos amplios (5–20% frecuentes)
- Menos ruido que intradía Mejor relación riesgo/beneficio
Muchos traders operan los futuros EUA del mercado de la Unión Europea así.
3) Largo plazo (lo más lógico para inversión)
Es el enfoque más “estructural”:
- Cada año hay menos créditos disponibles
- Regulaciones más estrictas Demanda creciente de empresas
- Tendencia histórica alcista (con caídas fuertes intermedias)
Resumen rápido
- Trading activo → Swing trading
- Inversión → Largo plazo
- Scalping/intradía → poco recomendable
¿Qué son los mercados de carbono y cómo funcionan?
Resumen:
- Los mercados de carbono son sistemas en los que se comercian créditos de carbono.
- Los créditos de carbono se generan mediante actividades que reducen o eliminan las emisiones de gases de efecto invernadero, como la protección de bosques, la restauración de humedales, el cambio a energías renovables o la mejora de la eficiencia energética en edificios e industrias.
- Existen dos tipos principales de mercados de carbono: los de cumplimiento y los voluntarios.
- Los mercados de cumplimiento se crean por medio de leyes o reglamentos que establecen los gobiernos a nivel nacional, regional o internacional.
- Los mercados voluntarios de carbono son mercados nacionales e internacionales en los que las empresas, los particulares o los gobiernos pueden comprar y vender créditos de carbono para cumplir objetivos voluntarios.
- Los mercados de carbono bien diseñados y administrados, con normas de integridad y transparencia, pueden ser herramientas muy útiles para recaudar los fondos necesarios para construir economías con bajas emisiones de carbono y resilientes al clima.
- El interés por los mercados de carbono va en aumento: el 83 % de los países tienen la intención de utilizar los mecanismos del mercado internacional en sus acciones climáticas.

¿Qué son los mercados de carbono?
Los mercados de carbono son sistemas en los que se comercian créditos de carbono.
Estos créditos representan una reducción o eliminación de gases de efecto invernadero de la atmósfera.
Los gobiernos, las empresas e incluso los particulares pueden comprar estos créditos para compensar sus emisiones.
Los créditos de carbono se generan mediante actividades que reducen las emisiones o eliminan carbono de la atmósfera, como la protección de bosques, la restauración de humedales, el cambio de combustibles fósiles a energías renovables, la captura de metano de los vertederos o la mejora de la eficiencia energética en edificios e industrias.
Una vez verificados, estos créditos se pueden intercambiar, comprar o vender, lo que permite a los gobiernos, las empresas o los particulares cumplir sus objetivos de reducción de emisiones de forma eficaz en función de los costos. Tras su adquisición, los créditos se retiran para que no se puedan reutilizar.
¿Por qué son importantes los mercados de carbono?
El objetivo del Acuerdo de París de limitar el aumento de la temperatura promedio mundial a 1,5 °C está en peligro. Las políticas actuales podrían provocar un aumento de 3,1 °C para finales de siglo, lo que obligaría a los países a aumentar su ambición climática y a reducir sus emisiones de forma urgente y drástica.
Una acción climática eficaz requiere una inversión significativa. Sin embargo, según el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), los flujos financieros actuales son entre tres y seis veces inferiores a los necesarios para 2030, y algunas de las regiones más pobres del mundo se enfrentan a las mayores carencias.
Los mercados de carbono pueden ayudar a salvar esta brecha al movilizar nuevos recursos para la reducción de emisiones y el desarrollo sostenible. La fijación del precio del carbono cubre ya el 28 % de las emisiones mundiales (enlace en inglés), lo que generará más de 100.000 millones de dólares de los Estados Unidos en 2024.
El Acuerdo de París ha aumentado la confianza en los mercados de carbono, y el 83 % de las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC, por sus siglas en inglés) de los países ahora procuran utilizar mecanismos de mercado. Al mismo tiempo, las empresas utilizan cada vez más mecanismos de fijación de precios internos para orientar las inversiones.
En el mercado voluntario, la demanda está cambiando hacia créditos de alta calidad, en particular los derivados de soluciones basadas en la naturaleza que eliminan el carbono, que ahora alcanzan precios más altos a pesar de una caída del 25 % en las transacciones en 2024 (enlace en inglés).
Los mercados de carbono bien diseñados y administrados, con normas de integridad y transparencia, pueden ser herramientas muy útiles para impulsar la acción climática. Al poner un precio al carbono y recompensar las iniciativas para reducir o eliminar las emisiones, estos mercados pueden ayudar a recaudar los miles de millones necesarios para construir economías con bajas emisiones de carbono y resilientes al clima. Las normas más claras en el marco del Acuerdo de París, la creciente tendencia hacia la calidad en los mercados voluntarios y el aumento de la cantidad de países que toman medidas impulsan el desarrollo de los mercados de carbono de alta integridad en todo el mundo.
Los créditos de carbono se generan mediante actividades que reducen o eliminan los gases de efecto invernadero como la protección de los bosques.
¿Qué tipos de mercados de carbono existen?,¿Cuáles son sus características principales?
Existen dos tipos principales de mercados de carbono:
los de cumplimiento los voluntarios.
En ambos tipos de mercados, los créditos de carbono se generan a partir de actividades que reducen o eliminan los gases de efecto invernadero de la atmósfera de acuerdo con normas y requisitos específicos establecidos por los estándares del carbono. Estas normas y estándares abarcan todo, desde metodologías y contabilidad del carbono hasta salvaguardias ambientales y sociales.
Los mercados de cumplimiento se crean mediante leyes o reglamentos establecidos por los gobiernos a nivel nacional, regional o internacional. Ejemplos bien conocidos son los sistemas de comercio de emisiones (ETS, por su sigla en inglés) que utilizan un enfoque de límites máximos y comercio, en el que los gobiernos fijan un tope máximo (“cap”) de emisiones y las empresas comercian con instrumentos de cumplimiento, llamados derechos de emisión (“trade”).

Los mercados voluntarios de carbono son mercados nacionales e internacionales en los que las empresas, los particulares o los gobiernos pueden comprar y vender créditos de carbono para cumplir objetivos voluntarios. Los créditos provienen de programas que reducen o eliminan las emisiones, como la reforestación, la gestión forestal o la eficiencia energética, que a menudo involucran y benefician a las comunidades locales, y los propietarios de tierras. La demanda procede de empresas con objetivos climáticos, particulares que compensan sus emisiones e inversores que revenden créditos.

La principal diferencia entre los mercados de carbono de cumplimiento y los voluntarios radica en los objetivos para los que se utilizan los créditos de carbono.
En los mercados de cumplimiento, como el régimen de comercio de derechos de emisión de la Unión Europea (EU ETS, por sus siglas en inglés) o los enfoques cooperativos del artículo 6 del Acuerdo de París, estos objetivos de cumplimiento obligatorio son dispuestos por los gobiernos o los tratados internacionales.
En los mercados voluntarios, los particulares, las empresas y los gobiernos establecen sus propios objetivos para cumplir compromisos voluntarios.
¿Cómo implementan los países los mercados de carbono?
Varios países y regiones han implementado mecanismos de mercados de carbono adaptados a sus contextos nacionales, con distintos niveles de madurez y alcance.
El EU ETS de la Unión Europea sigue siendo el mercado de carbono más consolidado y completo del mundo. Se encuentra en funcionamiento desde 2005 y abarca sectores clave como la generación de energía, la industria manufacturera y la aviación dentro de la Unión Europea. El EU ETS utiliza un sistema de ”cap-and-trade”: se establece un tope de emisiones, se venden y compran los derechos de emisión, y el límite se reduce con el tiempo para disminuir las emisiones. Las reformas han aumentado de manera constante su ambición y la estabilidad del mercado.
El ETS nacional de China (enlace en inglés), puesto en marcha en 2021 y ampliado de manera considerable en 2024, es ahora el de mayor volumen de emisiones del mundo. En la actualidad cubre alrededor de una séptima parte de las emisiones mundiales procedentes de la quema de combustibles fósiles (enlace en inglés), principalmente del sector energético. A diferencia del EU ETS, el sistema de China utiliza parámetros basados en la intensidad en lugar de un límite máximo absoluto, lo que vincula el cumplimiento a los niveles de producción. Si bien su cobertura sectorial inicial era limitada, el gobierno está trabajando para ampliar su ETS con el fin de incluir el acero, el cemento y el aluminio, y convertirlo en un instrumento clave para alcanzar los objetivos de emisión máxima y neutralidad de carbono de China.
Brasil finalizó el marco jurídico de su ETS nacional (enlace en inglés) en 2024, tras años de colaboración con las partes interesadas y de trabajo técnico preliminar. Se espera que el sistema comience con la presentación de informes y el seguimiento obligatorios en los sectores de altas emisiones, lo que sentará las bases para un mercado plenamente operativo en consonancia con la NDC de Brasil. Esto sitúa a Brasil en una posición de liderazgo potencial en los mercados de carbono de América Latina.

Otros países también han adoptado sistemas de comercio de emisiones.
Nueva Zelanda puso en marcha su ETS en 2008, que abarca casi todos los sectores, incluida la silvicultura. En 2015, la República de Corea puso en marcha el primer ETS de ámbito nacional en Asia Oriental.
Suiza cuenta con su propio ETS, que está vinculado al de la Unión Europea desde 2020. También existen sistemas vinculados, como los de Quebec y California, que forman parte de la Western Climate Initiative (enlace en inglés). Todos estos ejemplos pueden aportar lecciones clave sobre el diseño del mercado, la vinculación y la cobertura sectorial para otros sistemas emergentes.
México, Tailandia, Indonesia y Viet Nam se encuentran en diferentes etapas de prueba o diseño de sus propios sistemas de comercio de emisiones. Estas iniciativas demuestran el creciente interés por las herramientas basadas en el mercado para alcanzar los objetivos climáticos nacionales, al tiempo que se fomenta la innovación y la inversión en bajas emisiones de carbono.
Mientras tanto, está en marcha la transición del Mecanismo para un Desarrollo Limpio (MDL) del Protocolo de Kyoto (enlace en inglés) al mecanismo del artículo 6.4 del Acuerdo de París. En el marco del MDL, los proyectos de reducción de emisiones en los países en desarrollo generaban créditos de carbono para que las naciones industrializadas cumplieran sus objetivos climáticos de emisiones. Más de 1.000 proyectos del MDL están ahora en proceso de transición hacia el Mecanismo de Acreditación del Acuerdo de París (PACM por sus siglas en inglés) (enlace en inglés) lo que garantiza la continuidad y, al mismo tiempo, cumple con las nuevas normas de integridad ambiental, derechos humanos y sostenibilidad.
En el sector de la aviación, el programa CORSIA de las Naciones Unidas (enlace en inglés) limita las emisiones de los vuelos internacionales a los niveles de 2020. Las aerolíneas deben comprar créditos de carbono para compensar cualquier aumento por encima de esa cifra, lo que impulsa la demanda mundial de compensaciones de alta calidad, en especial de proyectos basados en la naturaleza y en energías limpias.
Uno de los principales desafíos a los que se enfrentan los mercados de carbono es la calidad de los créditos de carbono.
No todos los créditos representan una reducción o eliminación de emisiones real, adicional o duradera. Casi mil millones de créditos antiguos (llamados créditos “vintages”) permanecen sin utilización en el mercado, a menudo vinculados a proyectos con un valor ambiental cuestionable.

Si los créditos de baja calidad inundan el sistema, socavan la confianza y la eficacia de la fijación del precio del carbono. Para abordar esta problemática, organismos de gobernanza como el Consejo de Integridad para el Mercado Voluntario del Carbono (ICVCM, por sus siglas en inglés) (enlace en inglés) están estableciendo normas rigurosas (Principios Fundamentales del Carbono) que ayudan a los compradores y a los países a identificar y utilizar solo créditos de alta integridad.
Otra cuestión clave es la doble contabilidad, que se produce cuando más de una parte se atribuye la misma reducción o eliminación de emisiones, como, por ejemplo, el país anfitrión y el comprador de créditos.
Esto puede distorsionar los informes de progreso y dar lugar a afirmaciones exageradas sobre la acción climática. Evitar la doble contabilidad es una de las principales razones por las que las negociaciones del artículo 6 del Acuerdo de París han sido tan complejas.
Se están introduciendo nuevas normas y ajustes contables para evitarla, sobre todo en las transferencias de créditos transfronterizas.
La ecoimpostura, o “greenwashing”, sigue siendo otra preocupación grave.
Algunas empresas utilizan los créditos de carbono para presentar una imagen de responsabilidad ambiental, mientras continúan con sus prácticas de altas emisiones. Por ejemplo, pueden hacer afirmaciones engañosas de que sus productos o servicios son neutros en carbono sobre la base de créditos débiles. Esta representación errónea no solo socava la confianza pública, sino que también debilita la credibilidad de los mercados de carbono. Es por ello que existe una presión cada vez mayor sobre las empresas para que respalden sus afirmaciones sobre el clima con pruebas y utilicen solo créditos de alta calidad.
El riesgo de impactos sociales y ambientales adversos es otro desafío importante.
Los proyectos de mercados de carbono mal diseñados pueden perjudicar a las comunidades locales o a los ecosistemas, por ejemplo, al restringir el acceso a la tierra o al no repartir los beneficios. Para evitar esto, los proyectos deben ajustarse a objetivos más amplios de desarrollo y derechos humanos. En última instancia, incorporar la integridad social y ambiental en los mercados de carbono (enlace en inglés) es fundamental para generar confianza en la calidad de los mecanismos basados en el mercado como herramientas eficaces de mitigación del cambio climático.

Retos clave y oportunidades en el mercado obligatorio de carbono
El régimen de comercio de derechos de emisión de la Unión Europea (RCDE UE o EU ETS, por sus siglas en inglés) es el mercado obligatorio de carbono más grande del mundo y, por tanto, constituye un punto de referencia para la política climática global. En este informe queremos compartir nuestra visión de un mercado obligatorio de carbono de la UE eficiente y eficaz, basándonos en nuestra amplia experiencia en la compensación de emisiones de carbono. Con base en la información y análisis presentados, también proporciona información valiosa sobre cómo las organizaciones pueden adaptarse a los altos precios del carbono en el mercado obligatorio. Analizaremos los objetivos establecidos, los recientes ajustes de políticas y los factores externos para identificar los desafíos más importantes y predecir la evolución de este mercado de cara al 2030. Esta información puede guiar a su organización para tomar medidas y adaptarse a este paisaje en constante evolución.
Los CFDs de CO₂ son Contratos por Diferencia cuyo precio sigue el valor de los créditos de carbono, normalmente los EUA del mercado europeo de la Unión Europea.
Qué es un CFD (aplicado al CO₂)
Un CFD te permite especular sobre el precio del carbono sin comprar créditos reales.
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Qué replica normalmente
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- Futuros EUA (European Union Allowances)
- Precio del carbono europeo Mercado ETS europeo
Ventajas
- No necesitas acceso a mercado institucional
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Riesgos importantes
- Apalancamiento alto (puedes perder rápido)
- Spreads amplios
- Overnight fees (swap)
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Diferencia clave
- Crédito carbono real → activo ambiental
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En resumen:
CFDs de CO₂ = trading del precio del carbono sin comprar carbono real.
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